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María Magdalena y los testigos de la resurrección
V

El jardinero que no era jardinero

Capítulo 5 de 12

María se vuelve, porque percibe a alguien detrás de ella, y ve a un hombre.

Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.

Juan 20:14

Él le hace una pregunta:

Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

Ella, pensando que era el jardinero del huerto donde estaba el sepulcro, responde:

Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.

Juan 20:15

La frase es asombrosa: María se ofrece a cargar ella sola un cadáver, en una ciudad llena de soldados romanos y de autoridades judías hostiles, y sin la menor idea de adónde lo llevaría.

Es el ofrecimiento de una mujer que ha dejado de calcular.

Jesús le dice una sola palabra.

¡María!

Juan 20:16

Su nombre. El griego lo transmite como Mariám, que recoge la forma aramea que ella misma habría oído: Miriam. Era la forma íntima que habría usado su madre, muy distinta del griego formal con que un extraño se dirigiría a ella.

Y ella se vuelve. El texto dice que se vuelve de nuevo: ya lo estaba mirando, pero ahora lo ve.

Volviéndose ella, le dijo: '¡Raboni!' (que quiere decir, Maestro).

Es la única vez en el Evangelio de Juan que aparece esa forma aramea del título. Su título como discípula, pronunciado en arameo, en el instante en que se confirma el regreso del Maestro.

María Magdalena se convierte, en ese instante, en la primera testigo de la resurrección.