Hesed EN
María Magdalena y los testigos de la resurrección
VI

Pedro y Juan corriendo

Capítulo 6 de 12

Cuando las primeras mujeres llegaron a la casa donde estaban los discípulos, les contaron lo que habían visto: la piedra removida, los ángeles, el cuerpo ausente.

Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían.

Lucas 24:11

La palabra griega para "locura" en este versículo es lēros, que significa "disparate" o "desvarío", y que algunos textos médicos antiguos usaban también para el delirio de los pacientes febriles. Para los apóstoles, las palabras de las mujeres sonaban a desvarío.

Pero dos de ellos, Pedro y Juan, decidieron ir a comprobarlo.

Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.

Juan 20:3–4

Juan, más veloz, llegó primero, aunque se detuvo en la entrada y miró solo desde afuera.

Pedro llegó después. Y, fiel a su carácter, entró derecho.

Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.

Juan 20:6–7

Un ladrón jamás habría dejado los lienzos doblados ni el sudario del rostro cuidadosamente enrollado en su lugar. El sepulcro guardaba un orden demasiado sereno para haber sido un robo.

Juan entró después de Pedro. Y el texto añade una frase que definirá la fe de Juan:

Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.

Juan 20:8

La cuenta sube a tres testigos del sepulcro vacío: María Magdalena, Pedro y Juan; aunque, hasta ese momento, solo María había visto en persona al Resucitado.